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lunes, 15 de marzo de 2010

Sistemas Penitenciarios: Grado de madurez de una Nación

Cerraré la trilogía reflexiva que les propuse con mi comentario sobre la importancia del sistema penitenciario en una sociedad. En efecto, el objetivo de cualquier sistema social es promover el desarrollo de los individuos que lo componen hacia mejores niveles de calidad de vida, por lo tanto, la forma en la que opera toda la estructura de justicia y derecho de un país, es un indicador claro del grado de madurez del Estado-Nación.


En este post pretendo resaltar rasgos elegidos del sistema penitenciario en México, en Cuba y España, para que cada quién saque sus propias conclusiones. Finalmente, cerraré mi participación retomando la idea del círculo vicioso/virtuoso que pueden formar: el contenido cultural de la aspiración a celebridad- la educación – el sistema penitenciario. Sin haber pretendido realizar un análisis exhaustivo ni sentar “la última palabra” creo que este simple esquema puede orientar futuros debates, investigaciones y propuestas de mejora.


De acuerdo con la Dirección del Archivo Nacional de Sentenciados y Estadística penitenciaria (2008), la población penitenciaria en México es de 217,457 reclusos repartidos en 451 penales de tipo Federal, Estatal y Municipal.


Haciendo operaciones con los datos de dicho documento, se deduce que en promedio cada año se presenta un aumento de 7,395 internos en el sistema. Considerando que un ambiente seguro con espacios bien definidos y adecuados para cada interno promovería su reinserción social, diríamos que en cada cuarto debería haber al menos dos personas, esto significaría el ingreso de 16 personas nuevas cada año a cada penal, y por lo tanto la construcción de 8 cuartos de al menos 12 m2 cada uno, es decir, 96 m2 de terreno construido cada año por penal. Pero la realidad es muy diferente, el Plan Estatal de Desarrollo en nuestro Estado en su eje 1: Estado de Derecho y Justicia, en el punto 1.5 habla de la Readaptación Social y señala que entre los años 1995 y 2004 la tasa de reclusos por cada 100 mil habitantes se duplicó a nivel nacional, generando un problema de sobrepoblación en los 21 centros de readaptación social del Estado de Puebla. El mismo documento, indica que “el objetivo de la readaptación social es apoyar la recuperación de los infractores mediante el trabajo, la capacitación, la educación, la cultura y el desarrollo de habilidades, lo que permitirá su reintegración a la sociedad de manera productiva”, pero francamente lo anterior parece una utopía cuando se sabe que se concentran diez e incluso más personas en un sólo cuarto, existiendo una litera con dos camas. Parece obvio pensar que en un ambiente hostil en el que se tiene que luchar por el espacio predomine la ley del más fuerte, incluso –no sé que piensen ustedes- pero dormir en el suelo no creo que favorezca ningún cambio de mentalidad en el sujeto puesto que para aspirar a una conversión verdadera de la forma de ser y actuar de las personas que han delinquido sería requisito indispensable proveerlos de un aseguramiento mínimo de condiciones que les permitan ejercer sus necesidades físicas básicas y a partir de eso realizar actividades que promuevan su desarrollo moral, su civilidad y su integración al trabajo.


Entre las estrategias y líneas de acción que se proponen en el mencionado plan tenemos:


1.1 Instrumentación de acciones dirigidas a distintos grupos de internos

Revisar el modelo de clasificación de los internos y reubicarlos de acuerdo con su perfil personal y delictivo, con el fin de evitar la enajenación criminológica.

Mejorar el otorgamiento de los beneficios de libertad anticipada a internos que reúnan los requisitos, de acuerdo con estudios objetivos mediante los que se acrediten signos reales de readaptación.

Monitorear las acciones del personal custodio y garantizar el respeto a los derechos humanos, en especial, la atención y trato adecuados.

1.2 Adopción de medidas que garanticen la rehabilitación del interno

Mejorar el trato a los internos con objeto de disminuir el impacto psicológico que provoca la privación de su libertad.

Promover la superación académica de los internos para coadyuvar en su readaptación a la sociedad.

Impulsar la enseñanza de oficios y desarrollo de habilidades y capacidades para que los internos puedan ser reinsertados en la sociedad de manera productiva.

Incrementar las actividades culturales, deportivas y recreativas como mecanismos de distracción sana y desarrollo de ideas positivas.

Todo lo cual parece estupendo, pero simplemente es muy difícil creer que se estén realizando estas prácticas en ambientes donde frecuentemente se filtran noticias de maltrato, violencia, drogas, abuso sexual y violación de derechos humanos.


De acuerdo a los datos consultados, al ritmo actual, para 2012 tendríamos en México un cuarto de millón de personas recluidas en centros penitenciarios ¿qué solución daremos? ¿Más cárceles?


En Cuba, Guillermo Fariñas, inició desde el 24 de febrero de 2010 una huelga de hambre protestando por la liberación de 26 presos políticos en mala salud que pide sean llevados a sus hogares. El señala que estas 26 personas no robaron, no mataron, no violaron; únicamente criticaron al gobierno cubano, y por ello, el régimen comunista los encarceló como delincuentes, mercenarios y antirrevolucionarios. Esta noticia surgió a la luz pública tras la muerte de Orlando Zapata, disidente cubano que murió recientemente por la huelga de hambre de aproximadamente 80 días que se impuso en el mismo sentido. En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Fariñas declaró que en Cuba encierran a la gente por pensar. Debo decir que este señor Fariñas fue catedrático universitario, además de desempeñar algunos otros trabajos. De acuerdo a su testimonio, el gobierno cubano de manera indirecta a través del gobierno español, le ha propuesto exiliarlo pero él ha mantenido su posición pidiendo que ese ofrecimiento se lo hagan a los 26 presos políticos. Al cuestionamiento de Ciro sobre la futilidad de su esfuerzo para conmover a la dictadura, el hombre señaló que el sabe que no va a conmoverla pero que su objetivo es conmover a la comunidad internacional y envió un mensaje al Presidente Calderón y al Congreso: Espero que no sólo lamenten mi muerte sino que la condenen, sólo se requiere una firma, esto no es un suicidio. Cuba es el único país dijo, en el que una sola familia tiene secuestrada al resto de las familias.


¿Qué hacemos como mexicanos? ¿Seguiremos enarbolando nuestra bandera de la “no intervención” y respeto a la “soberanía de los pueblos”?


Karla Iberia Sánchez, hace poco realizó un reportaje sobre los migrantes mexicanos detenidos en cárceles españolas. Sorprendieron las imágenes de los recintos penitenciarios en esa región de Europa; la limpieza, el orden, el espacio que otorgan a cada individuo, los comedores, el sistema de capacitación para el trabajo y de incentivos para la reducción de penas. Se observó una organización que realmente se preocupa por la regeneración moral de las personas, no se les mezcla con delincuentes de alta peligrosidad, y la disciplina que se impone es más asumida que impuesta. Un alto porcentaje de los internos es latinoamericano y muchos de ellos están ahí por haber sido engatusados para contrabandear droga. Son personas que buscaron mejorar su calidad de vida mediante la ilegalidad. Calidad de vida que en sus países no encuentran.


Para concluir,


Los seres humanos aspiramos a realizarnos. Para realizarnos debemos contar con un mínimo indispensable de necesidades fisiológicas básicas cubiertas. Cuando esto se logra, vienen las aspiraciones de corte psicológico. Los medios de comunicación, -mass media- y la falta de criticidad en las personas favorecen modelos de éxito relacionados con la fama, el dinero, el poder y el placer. Este bombardeo consumista consciente e inconsciente se filtra en la educación de las personas como currículum oculto asentándose como creencias, prejuicios e ideas que en muchos casos llevan a las personas a la frustración y a la comisión de delitos para intentar satisfacer estos estándares de éxito. El escenario propuesto en estos tres artículos publicados, contempla una noción de calidad de vida referida a satisfacción de elementos materiales (bienestar) pero también de formación interior (bienser), lo que añade la dimensión ética y de desarrollo espiritual a la idea de progreso y éxito. Con lo anterior se pretende asociar la cultura de la celebridad con los méritos personales, organizacionales y sociales derivados del esfuerzo, el talento, la inteligencia y la fraternidad. Estos méritos abarcarían desarrollos comprobables, verificables y reproducibles en todas las esferas de lo humano:


1. Ecológica, ej. Disminuir realmente la contaminación ambiental, usar energías limpias.


2. Biológica, ej. Disminuir la tasa de sobrepeso y obesidad en la población que genera gastos multimillonarios en tratamientos para diabetes, hipertensión, etc.


3. Psicológica, ej. Utilizar nuestro aparato crítico para deshacernos de las creencias dañinas, para resolver problemas eficientemente y para buscar islas de certeza para la toma de decisiones.


4. Social, ej. Educar a las personas para la convivencia, para la paz, para la democracia, para la participación ciudadana, para la solidaridad.


5. Cultural, ej. Retomando el artículo de Abascal, hacer un país de lectores. Leer amplía el horizonte, genera ideas, produce lucidez.


6. Histórica, ej. En el año del bicentenario analizar con madurez qué se ha hecho bien y qué está fallando. Hacia dónde nos dirige la tecnificación, el progreso científico y la posmodernidad ¿hacia un horizonte más humano?


7. Política, ej. Promover las candidaturas ciudadanas, las organizaciones civiles que exijan, aporten y renueven el ideario político. Sobre todo, exigir perfiles idóneos en los cargos públicos.


8. Ética, ej. Basarnos en los principios de vida, libertad y amor para conducirnos en la búsqueda de la buena vida humana como dice Savater.


9. Estética, ej. Hacer contacto con la dimensión de lo bello, puesto que no todo es trabajo en la vida, vivir lo más posible bailando, cantando, riendo y haciendo poesía.


10. Trascendente, ej. Ir más allá de las religiones. Religión proviene de re-ligare, religar, unir. Los seres humanos debemos estar unidos para hacer sobrevivir el mundo en este cambio de época. Las religiones hasta ahora han dividido a la gente. El espíritu humano es lo que nos une, el amor, la dignidad de la persona, la compasión.


11. Existencial, ej. Tenemos que interpretar la obra de la vida al mismo tiempo que se escribe el guión. No hay forma de ensayar. De vida, de muerte, de amor; es el eterno drama y comedia humana. Formamos parte de la incertidumbre, pero la verdad se revela en todas partes. Nuestra existencia es un misterio, es un misterio para ser vivido más que un acertijo para ser resuelto, lo curioso es que al vivirlo plenamente nos acercamos a la respuesta más cierta.

Agradezco a quienes se toman la molestia de leer mis aportaciones.


No sé si de algo les ha servido todo esto, pero en lo personal me ha ayudado a conocerme mejor mientras escribía. Como dice Osho, “ lo que digas sobre los demás nunca revela nada sobre ellos, sino que simplemente revela algo acerca de ti”.


¡Hasta pronto!

lunes, 22 de febrero de 2010

Algunas conexiones entre celebridad, sociedad y vida

Por: Carlos Lozano

Para: Territorio dominante


Escribo poco. Es mi pasión pero la domino. ¿La reprimo? Quizás porque a muchos nos les gusta lo que digo o porque a mí mismo no me gusta recibir críticas superficiales y sesgadas. Pero esta vez se trata de la solicitud de un amigo. Además, uno no puede negarse la oportunidad de ser lo que es.


Alguien ya dijo: “Todo lo que se habla o se escribe sólo puede tener como tema el amor, la vida o la muerte” – o algo así, de cualquier manera me gusta-. Así que hablaré de la vida.
La vida, un concepto tan escurridizo y complejo que acaba por malinterpretarse o trillarse. Tópico que más nos valdría que la divinidad aclarase; pero que, como simple navegante del tiempo que soy -¿o es el tiempo el que navega en mí?- abordaré de la manera más lúcida que la inteligencia de un sábado vespertino me permita. No la abordaré en todas sus dimensiones puesto que resultaría pretencioso, pero tocaré aquellos puntos que hoy y sólo hoy revolotean en mi cabeza y me piden a gritos salir a tomar un poco de aire. En la enmarañada tarea de elegir si abordar este tema de manera conceptual, fisiológica, relacional o existencial, elijo…relacional. Ya veré como me las arreglo líneas abajo para acabar hablando de publicidad, administración y demás temas de interés para los visitantes de este “territorio dominante”.


Con “relacional” me refiero a las interacciones personales que experimentamos unos con otros -nuestra dimensión social-. Bien, pues se me ocurre que podemos darnos idea de lo que como sociedad somos a partir de analizar tres aspectos particulares: el sistema educativo, el sistema penitenciario y a quienes consideramos nuestras celebridades. Del sistema educativo no hablaré ahora porque es la arista más compleja –la más interesante también- y la intención de hoy es más lúdica que otra cosa. Pero si hubiera algún interesado, en mi blog he escrito un poco de eso (http://educacioncontalento.blogspot.com/). Sobre el sistema penitenciario no he investigado lo suficiente, pero baste decir que no me parece que promueva ni la regeneración moral, ni la integración al sistema social, ni la mejora jurídica, ni el trato auténticamente humano, por lo que me guardaré este tema para una ocasión futura por resultar de matices demasiado grises y depresivos para una tarde agradable como la de hoy.
Entonces, sólo queda el tema de las celebridades de una sociedad. Me parece un buen punto de partida para diagnosticar nuestra cultura –occidentalizada- y para hacer algunos cuestionamientos y sugerencias a los profesionales de la comunicación, la mercadotecnia, la imagen y la administración, entre otros.


Reconozco que el punto que me inspira ahora mismo es la película “Celebrity” (1998) de Woody Allen. En ella, un tipo se da cuenta a los 40 años de que no es feliz con su esposa, no le gusta su trabajo y se dirige cada vez más rápido a la vejez y al abandono definitivo de sus sueños.
Lo que recuerdo ahora del film es que cada uno de los personajes era o aspiraba a ser una celebridad, ya sea en la TV, en el cine, en la literatura…pero sus vidas eran igualmente confusas, inciertas, irracionales y en busca de sentido como la de cualquier otro. Lee Simon (Kenneth Branagh) busca apoyo en gente considerada famosa y se da cuenta del torbellino de pasiones, locuras y traumas en medio del cual todos viven –incluso él mismo-. Con el humor negro de Allen, se deja ver que en realidad para ser celebridad no es necesario demasiado, uno puede ser un gran escritor, un actor joven drogadicto y lujurioso, un obeso de campeonato, una prostituta que desee compartir sus secretos, un senador, una comunicadora amarillista y chismosa, una reportera graciosa, un gran empresario, etc. El secreto de la fama en este retrato de la sociedad post-moderna no está definido por tus méritos, calidad moral, talento, capacidades, ideales o logros, sino por tu carisma – ¿cómo está tu sex appeal? , ¿Qué tan bien luces frente a las cámaras?, ¿te vistes a la moda?-.



Ahora les pregunto ¿quiénes son nuestras celebridades? –aquellos a quienes admiramos dentro de nuestra cultura-….. ¿te acordaste de algún deportista?, ¿algún político?, ¿tal vez una actriz que ha salido en alguna revista para caballeros? o quizás ¿de uno de los hombres más ricos del mundo, dueño de un imperio económico? Pregúntate si son famosos por sus méritos, su integridad, su aportación a la Patria o a la Humanidad; si son aplaudidos y entrevistados por sus acciones en pro del medio ambiente, de defensa de los derechos de los pueblos indígenas, de los derechos humanos, de la lucha en contra de la violencia, la pobreza, la marginación, la intolerancia, la injusticia o la discriminación. Pregúntate si con el peso de su fama han aportado nuevos modelos de gestión para la calidad, una administración pública más eficiente y transparente, organizaciones civiles responsables…¿Cuánto tiempo les dedican los canales de televisión abierta a este tipo de personajes?, ¿qué sucederá en la mente de los niños y adolescentes cuando ven el boato con el que se les trata? ¿Es deseable una cultura que fomente la admiración por este tipo de personajes? Si crees que no es así ¿por qué nos dejamos arrastrar por la máquina económico-publicitaria sin hacer un alto de reflexión crítica?, ¿A quiénes deberíamos voltear a ver como sociedad?, ¿Qué tipo de persona puede resultar adecuada, favorable e íntegra para las campañas publicitarias?, ¿Quiénes son aquellos que pueden tener ideas para mejorar nuestra calidad de vida?, ¿Qué voces son capaces de despertar la conciencia de las personas para que actuemos con lucidez? ¿o todo es cuestión de las hermosas comisuras de Jennifer Garner?


La vida social en México –como en muchas otras culturas-, las oportunidades de movilidad social ascendente, de trabajo decoroso y digno, de intersubjetividad crítica, de intercambio de conocimientos, de seguridad social, de progreso y desarrollo integral y sustentable están siendo limitadas por jerarquías de poder autocráticas, por estructuras anquilosadas, por instituciones burocratizadas, por poderes fácticos, por ciudadanos violentos, por intereses siempre particulares…pero también por nosotros mismos: una masa social acrítica, indiferente, consumista, condescendiente, desgastada, sin inspiración, sin ideales más allá de la búsqueda de “celebridad”.


En el año del bicentenario no hay demasiadas cosas que festejar. Tampoco se trata de hacer una revolución; lo que se antoja es a una conversión intelectual, volitiva y ética. Nos quejamos de muchas cosas del sistema pero no nos damos cuenta de que el sistema está formado por organizaciones e instituciones y estas por individuos. Si modificamos nuestras creencias individuales y colectivas, si las ponemos a prueba, si les exigimos resultados, veremos que la cultura parte de nosotros mismos. No se trata de salvar a la humanidad en sentido utópico, sino de realizarnos y socio-realizarnos en la medida de nuestras posibilidades, nuestra aptitudes, nuestra historia y nuestro contexto.


Como diría mi estimado Edgar Morín, no vivimos para sobrevivir sino que sobrevivimos para vivir. O sea, hay que buscar estrategias para el desarrollo pleno, para una experiencia vital más satisfactoria, fructífera y alegre.


Carlos,